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martes, 16 de febrero de 2016

Estados Unidos: La extraordinaria vida de Antonin Scalia

Tomado de The Atlantic
Antonin Scalia, un icono de la justicia conservadora falleció el último sábado 13 de febrero del 2016. Su mensaje singular, podría ser una guía para muchos políticos locales que no respetan los derechos adquiridos constitucionalmente. Este mensaje es: “La Constitución y las Leyes deben ser interpretadas de la misma forma como sus fundadores la escribieron e interpretaron". “En la Constitución no hay evolución”, ”No es una constitución viviente está muerta”. Los invito a leer este interesante artículo…

Por Matt Ford
Antonin Scalia, la antorcha jurídica,  líder intelectual del ala conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos durante su mandato de tres décadas como Juez, falleció el
sábado 13 de febrero del 2016  en un rancho en el oeste de Texas. Tenía la edad de 79 años.

John Roberts, juez ex presidente  en declaraciones a nombre de la Corte, señaló que Antonin  Scalia es considerado "una persona y jurista extraordinario, admirado y apreciado por sus colegas, que su muerte es una gran pérdida para la Corte y al país que tan lealmente ha servido"

El presidente Obama, quien tendrá que designar al sucesor de Scalia, ofreció sus condolencias a la familia, la noche del sábado y declaró que. "Él, sin duda, será recordado como uno de los jueces más consecuentes que prestó  servicios en la Corte Suprema".
Scalia orientó los roles directos de todo jurista durante su carrera de 29 años en la Corte.  A menudo argumentaba que "La Constitución debe ser interpretada de la misma forma como sus fundadores la escribieron", y que “las leyes se debe interpretar tal como están escritas”. Scalia rechazó la idea que algunos de sus colegas reclamaban, sobre una evolución en la interpretación de la Constitución,  de una "Constitución viviente". 'Cortemos por lo sano. Debemos seguir a la buena, vieja y muerta Constitución" (Scalia en declaraciones en el 2008).

Solo Scalia  y Clarence Thomas defendieron el originalismo en el Tribunal Supremo durante su mandato, limitando el impacto de la doctrina. Sus partidarios encontraron inicialmente poco espacio en la academia. Acostumbraba a decir, "Se puede disparar de todo hasta una uva de un cañón en las mejores escuelas de derecho en el país, incluyendo Chicago-y nunca podrán rebatir a un originalista", a grupos de estudiantes de derecho de la Universidad de Chicago  en el 2003. El entusiasmo de Scalia apoyó esta corriente principal del pensamiento jurídico y esta facilitó el ingreso de esta a facultades de derecho como la de Harvard, finalmente facilito que se fueran contratando profesores de esta línea de pensar.
Elena Kagan juez y ex decano de Derecho de Harvard declararía  en el 2013 en una entrevista para con Jennifer Senior: "Quiero expresar, que para mi es increíble, contar en la facultad  con representantes  responsables, en todos los puntos de vista". "Que el originalismo es ahora considerado como un enfoque respetable en la interpretación constitucional. Que no lo era en realidad hace 20 años, que ni siquiera valía la pena hablar de él en círculos académicos serios.  Situación en la que Scalia tiene  gran parte del crédito.
Scalia es considerado uno de los jueces más coloridos de los últimos tiempos. Disfrutaba de su papel en la Corte. Su cuestionamiento agresivo aceleraba la transformación de los argumentos orales en un ejercicio animado entre jueces y abogados. Consideraba a sus colegas, sus amigos, especialmente a la juez Ruth Bader Ginsburg, cuya amistad ha llegado a ser interpretada en la ópera. La mayoría de sus opiniones eran dirigidas en un tono accesible, fácil de entender, con interjecciones ocasionales de ingenio.  Scalia a menudo comentaba que él escribía  sus opiniones para que los estudiantes de primer año pudieran entenderlos. Y sus inconformidades más serias, también lo hicieron muy conocido, muy querido por los conservadores, así como detestado por los liberales.

Antonin Scalia nació en Trenton, Nueva Jersey, un 11 de marzo de 1936, hijo de un padre, inmigrante italiano y de una madre cuyos padres también emigraron de Italia. Criado en una familia firmemente católica, Scalia asistió a la Universidad de Georgetown y a la Escuela de Derecho de Harvard. A partir de allí, entró en la práctica legal privada y enseñó Derecho en la Universidad de Virginia antes de servir en el Departamento de Justicia del gobierno del presidente Ford. Después Scalia regresó a la práctica legal privada y a la enseñanza durante los años de Carter, hasta que Ronald Reagan lo designó para el Tribunal de Apelaciones en 1982.

“Leer un dictamen de Antonin Scalia, con el que uno estaba de acuerdo,
era como sacarle el corcho a una botella de champán.”

Scalia se unió a la Corte Suprema casi en la fase final de una transición ideológica importante a finales del siglo 20, se retiró de juez en los orígenes liberales de la Corte Warren, que posteriormente dio paso a un buffet cada vez más conservador encabezado por el presidente, Warren Burger, en la década de 1970 y 1980. Cuando Warren Burger se retiró en 1986, el presidente Ronald Reagan elevó William Rehnquist a la primera posición en la Corte, y para ocupar el cargo de Rehnquist, Reagan escogió a Scalia del Tribunal de Apelaciones, un paso obligado y común antes de la Corte. Su elección seria confirmada por el Senado de Estados Unidos, con una votación de 98 a 0.

En la Corte, se labró una reputación en la escritura viva y pugilística (litigante). La lectura de un dictamen de Antonin Scalia, con el que uno estaba de acuerdo, era como sacarle el corcho a una botella de champán.. En el caso de Morrison 1988 vs. Olson, una mayoría 7-1 confirmó la constitucionalidad de la Ley sobre la formación de un Consejo Independiente, que establecía un fiscal independiente fuera del Departamento de Justicia para que investigue a los funcionarios del gobierno.

Escribiendo una de sus mejores disentimientos,  Scalia contesto el ataque de la Corte sobre la separación de poderes. Argumentó que sólo el Poder Ejecutivo podía llevar a cabo investigaciones criminales. Que el Congreso no podía conceder legalmente poder a un funcionario del gobierno que no estuviera subordinado al presidente. En relación a este aspecto escribió: "Con frecuencia un problema de este tipo se presentara encubierto con piel de cordero ante el Tribunal ", "Pero es un lobo que viene como lobo."

La visión de Scalia de un gobierno limitado a la comprensión original de los fundadores de la Constitución fue seguida y apoyada por pensadores legales conservadores. Los políticos republicanos a menudo lo promocionan como un modelo de justicia en la campaña electoral. Quizás su más notable opinión de mayoría se produjo en el 2008, cuando Scalia hizo el dictamen entre  Distrito de Columbia vs. Heller, un fallo histórico que reconoce el derecho individual a portar armas en la Segunda Enmienda. Scalia también escribiría en el caso de Estados Unidos vs.  Jones, que prohibió sin orden judicial, la localización por GPS, de vehículos sospechosos criminales;  y en el caso González vs. Raich, emitió un fallo para impedir el poder del gobierno federal a prohibir la marihuana en estados donde esta es legal por razones médicas.

Junto a otros jueces de la mayoría, Scalia votó a favor de derogar límites a los gastos corporativos y sindicales en "Ciudadanos Unidos";  para eliminar los límites a las donaciones individuales  en campaña  en McCutcheon vs. FEC; a favor de la Ley de Prohibición del Aborto por nacimiento parcial en el caso de González vs. Carhart; para proteger los actos de profanación (quema o destrucción) de la bandera nacional bajo la protección de la Primera Enmienda en el caso Texas vs. Johnson; y para limitar el uso de la “Cláusula de Comercio”, en el caso del gobierno federal  de Estados Unidos vs. López, casos entre muchos otros.

Para los liberales y sus aliados, Scalia fue un implacable adversario. Odiado con ira por muchos opositores. Scalia se unió a la mayoría para neutralizar la Ley de Derecho al Voto de 1965 en el condado de Shelby vs. Holder en el  2013.; en los argumentos orales, se refirió a la ley histórica como un "derecho racial".  Sostuvo que ningún derecho al aborto se puede encontrar en el texto de la Constitución y consistentemente votó para limitar su práctica. A pesar que la Corte cesó a Roe V. Wade durante su mandato, Scalia escribió su propio dictamen. Años después, cuando se le preguntó acerca de su opinión sobre Bush vs. Gore, declaró que las críticas de una decisión discutible deberían "superarse".

Cuando la Corte comenzó a examinar los derechos de las minorías LGBT en los años 1990 y 2000, Scalia mantuvo firme oposición a su reconocimiento judicial. Él disintió de una serie de sentencias escritas por el juez Anthony Kennedy, un compañero designado por Reagan, que protegía a los estadounidenses homosexuales y lesbianas de la discriminación. En un disentimiento en el caso de Lawrence vs. Texas, que anulaba las leyes de sodomía a nivel nacional en el 2003, Scalia se quejó de que la Corte "en gran medida, implicitamente había suscrito la llamada agenda homosexual".

Scalia perdió la lucha en el caso de  los Estados Unidos vs. Windsor, que anuló la Ley de Defensa del Matrimonio en 2013, en esta oportunidad,  el mismo predijo, que la lógica de la sentencia eventualmente conducir a la igualdad en el matrimonio. "La racionalidad  real de la opinión actual, es que desaparece el rastro legalista motivado por " el desnudo deseo de hacer 'parejas de matrimonios del mismo sexo ", escribió. "¿Qué era inevitable llegar a la conclusión con respecto a que las leyes estatales que tendrían que admitir el estado civil de parejas del mismo sexo ."

Irónicamente, muchos tribunales inferiores lo llevaron a cabo citando la propia interpretación de la sentencia de Scalia. Cuando el Tribunal anuló la prohibición de matrimonio del mismo sexo en todo el país, en junio pasado en el caso Obergefell vs. Hodges, Scalia lo calificó como un "golpe de Estado judicial" y "una amenaza para la democracia estadounidense". Scalia frecuentemente había insistido en que no tenía ninguna animosidad personal hacia los estadounidenses gays y lesbianas,  y que  en cambio, si argumentaba en contra de las resoluciones que hacían corto circuito con el proceso democrático en favor del poder judicial.

El argumento de más larga duración con sus colegas, fue sobre una de las fisuras más profundas de la Corte: “la pena de muerte”. La mayoría de los jueces creen que la Octava Enmienda limita cómo los estados pueden ejercer el máximo castigo. Scalia argumentó en cambio que la modificación debe ser interpretada en su interpretación original, cuando la pena capital era la norma en la justicia penal estadounidense. En consecuencia, se oponía fieramente contra las más modernos restricciones de su alcance, incluidas las penas de muerte a menores y ejecuciones a de personas con discapacidad mental, que moderados jueces como Kennedy y John Paul Stevens favorecían.

Fiel a su filosofía judicial, él defendió su interpretación, incluso cuando otros jueces se referían a las injusticias del sistema. Cuando el juez Harry Blackmun escribió su disenso emocional  de 7,000 palabras  en 1994, para anunciar que no sería el quien "jugara con la maquinaria de la muerte", Scalia emitió una breve opinión denunciándolo. Los abolicionistas a menudo acuden a sus recursos más severos. La Octava Enmienda no puede prohibir la pena de muerte, ya que otras partes de la Constitución contemplan su existencia, aseguraba Scalia,. Cuando el juez Stephen Breyer sugirió que podría ser el momento de volver a examinar la constitucionalidad de la pena de muerte en junio pasado, Scalia respondió igual, en su manera habitual.

"Bienvenido el día de la marmota", bromeó, antes de censurar que Breyer
"no sólo rechaza la pena de muerte, sino también el periodo de la Ilustración".

Con los jueces correctos a su lado, en los momentos adecuados, Scalia pudo haber llevado una revolución constitucional conservadora igual que el liberalismo de la Corte Warren en los años 1950 y 1960. Pero él nunca lo hizo. Rehnquist fue demasiado indeciso. Los jueces Kennedy, Sandra Day O'Connor, y David Souter eran demasiado moderados. Los liberales de la Corte, los jueces desde William Brennan a Sonia Sotomayor, eran demasiado numerosos. Y Presidente del Tribunal Supremo John Roberts y Samuel Alito llegaron demasiado tarde.


Pero si esto lo molestaba, nunca lo demostró. En una entrevista, en el 2013 declaró: "Usted debe saber, que por todo lo que sé, de aquí a 50 años yo podría ser el Juez Sutherland de finales del siglo XX y principios del siglo XXI, ser considerado como el que: “Estaba en el lado perdedor de todo, un viejo chapado a la antigua, con el viejo punto de vista”,  "Y no me importa."

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