Latinoamérica está
experimentando un incremento en las tasas de delitos. En el contexto general y longitudinal,
no podemos reducir el alcance del delito. Es omnipresente.
Eskridge, (2004) sostiene: …“De vez en cuando, oigo a políticos hablar de
la necesidad de emprender una política u otra para “eliminar” la delincuencia.
Empero, no podemos erradicar el delito tanto como un médico no puede eliminar
la muerte. Como un médico, sin embargo, los criminólogos pueden desarrollar las
respuestas preventivas y curativas que pueden afectar positivamente los
problemas actuales.” (p. 418)
Sin embargo aquí tres reglas claras
para contribuir a reducir al mínimo su gravedad y su impacto negativo: La primera, Facultades en Universidades
y Cursos de Criminología
Eskridge, (2004) afirma: “Ampliar los cursos en justicia criminal /criminología en las
universidades del mundo, y particularmente en los países o naciones en
desarrollo o en transición”…. “En resumen, con el tiempo los cursos en
criminología y justicia criminal producirán cientos de miles de ciudadanos
informados quienes exigirán mayor responsabilidad a los funcionarios del
sistema de justicia y mayores niveles de rendimiento en sus actuaciones. Además,
la educación en criminología y justicia criminal producirá miles de
funcionarios dentro del sistema de justicia quienes, con un entrenamiento
académico podrán responder