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jueves, 24 de agosto de 2017

El Perú se merece mejores jueces. Reflexión sobre la Labor Judicial

Articulo reproducido de la Revista Jurídica del Diario El Peruano
Por Ivan Sequeiros Vargas. Dr. miembro de la Sala Penal Permanente

<No cabe duda que un sistema de justicia, como cualquier otra actividad humana, depende de las personas que la realizan y esa dependencia se ciñe con la idoneidad, la vocación y convicción de
quienes ejercen dicha función. En consecuencia, nuestro sistema de justicia será mejor, si quienes reciben ese trascendental encargo, son idóneos, tienen vocación y están convencidos de la importancia y responsabilidad que significa dicha tarea.

<Con esta premisa resulta importante la forma en que se seleccionan a los jueces, adquiriendo así relevancia de primer orden el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Organismo que ha reiterado la modificación de los procedimientos del concurso con el afán de hacerlos transparentes, razonables y adecuados. No obstante el déficit de buenos jueces existentes en el Perú, sigue siendo dramática la condición que influye directamente en la calidad de justicia que tenemos.

<En realidad, el asunto no es tan complejo como parece, pues el problema radica en que vamos por el camino equivocado, discutiendo la adecuada composición del CNM, puesto que ninguna de las formas que ha implementado dicho consejo, desde su creación, hasta la actualidad nos ha brindado un alto porcentaje de jueces idóneos; por el contrario, ha sido un filtro, bien intencionado, pero ineficaz, en el afán de que la improvisación no tenga cabida en el Poder Judicial.

Planteamiento
<Es muy difícil conocer cuándo una persona es idónea o no para el cargo, con la sola verifiación de títulos y diplomas que ostenta, y la información jurídica que tiene, porque para ser juez primero debe ser un hombre bueno, ejemplar y, sobre todo, honesto, con valores, sólida formación ética y compromiso social, en caso contrario, toda forma de escogimiento está destinada a un relativo proceso de selección que no atenderá estas condiciones básicas para ser juez.

<Es preferible una persona informada medianamente en temas jurídicos y que alcance un grado de instrucción mínimamente requerido (abogado), pero con solidez en sus convicciones, firme en sus principios y valores, transparente y honesto a prueba de toda tentación, que tenga un buen sentido común, y seguro será un excelente juez, pero lamentablemente no se priorizan estos criterios para seleccionar a los que decidirán sobre nuestra libertad, nuestra propiedad y todos nuestros derechos fundamentales. Semejante tarea.

<La única forma de evaluar estos conceptos es por medio de una Escuela para Jueces, como único mecanismo de enseñanza y de prevalencia de los valores antes que los títulos, pues resulta viable que por medio de una escuela se seleccione mediante múltiples evaluaciones y de diferente índole, durante un tiempo razonable (dos años probablemente), a los futuros jueces, lo que ciertamente nos daría un margen porcentual de menor improvisación de jueces a tener los resultados que tenemos.

Apuntes relevantes
<Hay buenos jueces, pero creo que no son la mayoría.
<Entonces hay malos jueces y lo peor hay jueces que solo buscan aprovecharse del cargo y es que postulan con esa intención, la que no es detectada, porque los concursos no miden estos perfiles esenciales, por el diseño del concurso, que esencialmente se circunscribe a un examen de conocimientos y una evaluación del currículo (títulos, diplomas y cartones, tanto más si sabemos cómo se obtiene todo ello en nuestro país).
<Entonces la entrevista que se realiza al final, no es suficiente para medir el aspecto más importante que debe sustentar el ejercicio de la función, la ética, la moral, la honestidad y la solidez de valores, lo que sí es posible hacerlo mediante una escuela, donde además de enseñar a ser juez, al postulante se le somete a constantes y severas evaluaciones de personalidad y valores que serán calificados por diversos especialistas en estas materias, lo que nos permitirá tener los jueces que los peruanos merecemos.

<Al suscribir esta reflexión, expreso los sentimientos de mi especial consideración a todos los jueces honestos e independientes del Perú.