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domingo, 19 de octubre de 2014

Perú: Políticas de Estado y epidemias

Por Jorge Contreras[1]
Desde Génova, la oficina de epidemias y enfermedades pandémicas de la Organización Mundial de la Salud publicó en agosto del 2014, el Interim ver 1.2, documento con medidas de prevención, alerta, control y evaluación de enfermedades epidémicas por virus como el Ébola y el Marbug para la zona desértico occidental de África. En Perú, recientemente en octubre, la Resolución Ministerial 763-2014/MINSA, establece el  plan nacional de preparación y respuesta de Salud, frente a la posible introducción del virus Ébola en territorio Peruano. Las medidas emitidas satisfacen las necesidades primarias desde el punto de vista de salud y podrían adolecer de un carácter multidisciplinario e intersectorial si la epidemia avanzara. Por ello comentamos nuestra observación basada en los pasos de otros países.

Los preparativos básicos....
La organización y distribución previa a una fase preventiva y de observación constituye la
parte más importante de la atención primaria ante la presencia de casos en territorio nacional. Claro está que de agravarse esta situación, se requerirá de una organización adecuada, mayor número de personal de salud, y la colaboración en la organización desde otros sectores, para facilitar la administración adecuada de zonas de tratamiento y a la vez continuar las actividades normales.

Pasos avanzados....
Los Estados Unidos, acaban de nombrar un zar político - legal para atender la situación, creemos probablemente a nivel continental, para hacer frente a los descargos y actividades necesarias que demanda esta actividad,  mientras que participa con una fuerza militar en apoyo de las zonas afectadas con el virus. Estados Unidos, al disponer de personal militar entrenado y equipado para este tipo de emergencias, y adelantar una fuerza militar al África, colaborará con el tratamiento de salud, apoyará el esfuerzo de investigación, estaría en primera fila para obtener una solución a la epidemia ante los apremios del tiempo, y comprendemos que adquirirá una experiencia invalorable para organizar a nivel continental el territorio, en el terrible caso, que la proliferación avance y continúe en aumento, sin conseguir  una vacuna o un medicamento para contrarrestar el avance de la epidemia.

El caso de Cuba, es similar, sin necesidad de un a autoridad responsable a nivel nacional, toda vez que el gobierno deviene de una organización autoritaria y vertical, que envió 165 trabajadores de salud a inicios del mes, que podría complementarse con otros 300 trabajadores de salud anunciados, les proporcionaría similares ventajas a las norteamericanas. Claro está que a su modo de ver, a la vez que muestran su intención de ayuda, como lo han hecho saber en su artículo “Time of Duty” también son conscientes de un peligro a futuro y es probable sea el tema principal de la reunión de los países del ALBA planteada a celebrarse en la Habana este 20 de octubre.

Paso siguiente, organizado y preparado...
Si bien desde Cuba y Venezuela nos llega un contexto político de la situación del Ébola,  como una hipótesis de guerra con una gran epidemia en la historia de la humanidad que podría dar lugar a una  suerte de control social y demográfico de la población, en lugares con  importantes riquezas naturales, que pudieran justificar “intervenciones especiales” llamadas “humanitarias”, y que estas puedan representar un gran negocio para la industria armamentista, la farmacéutica y la biotecnología, consideramos concretamente, que los peruanos y nuestras autoridades,  debemos  estar organizados y preparados para un paso más allá, como lo demanda la actual situación de esta amenaza epidémica.   



[1] Jorge A. Contreras Ríos, DNI 09582230, ICAC Nº 897, administrador, licenciado de las fuerzas armadas, abogado, magíster en ciencias militares, magíster en derecho penal, estudios de doctorado en derecho penal.

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